CASA BAME
Memoria Botánica y Geometría del Relieve

El Manifiesto del Suelo y el Patrimonio Vegetal: Casa BAME no se construye sobre el sitio, sino que emerge de él como una operación topográfica donde el suelo deja de ser soporte para transformarse en generador de espacios. En un gesto de respeto radical por el lugar, la arquitectura se pliega para preservar los ejemplares botánicos más imponentes del terreno, integrándolos como columnas vivas del programa. Esta voluntad de conservación se hace tangible en el núcleo de la vivienda, donde la circulación vertical rodea la naturaleza interna, transformando el tránsito cotidiano en una experiencia de contemplación y silencio.
Geometría Resolutiva y Convergencia: La planta se organiza mediante una geometría de tres alas que configuran un triángulo equilátero, cuyo centro de gravedad es el patrimonio vegetal del sitio. Esta configuración permite que la casa se abra hacia el paisaje en múltiples ángulos, garantizando que cada ala mantenga una autonomía funcional sin fragmentar la cohesión espacial. El programa converge en la cocina, un centro neurálgico que actúa como el baricentro de la vida social y familiar, vinculando las tres alas de la vivienda a través de un recorrido fluido y panorámico.
Flexibilidad y Sofisticación Urbana: El interior responde a la versatilidad de la vida contemporánea mediante un sistema de tabiquería móvil de calidad. Este dispositivo técnico permite transformar el área social según la instancia: desde una integración total para eventos informales hasta una segregación formal que garantiza el confort acústico y la privacidad visual. Esta capacidad de mutación otorga a la vivienda un carácter sofisticado, permitiendo la coexistencia de escenarios simultáneos sin interferencias, elevando el estándar de habitabilidad urbana en un entorno natural.
Simbiosis y Piscina Natural: En la cota inferior, la morfología del jardín cobija un quincho proyectado como una extensión del estar familiar, protegido por el voladizo de las áreas comunes. El límite entre lo construido y lo natural se disuelve en una piscina orgánica, un ecosistema de bajo impacto que prescinde de químicos y confía la pureza del agua a la propia vegetación del jardín. Esta obra es, en definitiva, un activo resiliente: ubicada en un polo de alta plusvalía en la comuna de Zapallar, la casa asegura recursos críticos y visión de futuro, transformando la arquitectura en una inversión de alto rendimiento y conciencia territorial.
Simbiosis Matérica y Botánica: La Casa BAME se construye mediante una estructura mixta de acero y hormigón que permite los grandes voladizos sobre el quincho. La cocina destaca por el uso de maderas nobles en sus sistemas de tabiquería móvil, permitiendo que el espacio social respire alrededor del árbol central preservado. En la cota inferior, la piedra natural y los pavimentos orgánicos rodean la piscina natural, eliminando los bordes rígidos. Los recorridos interiores, definidos por la geometría triangular, conectan las tres alas mediante pasillos vidriados que mantienen al habitante en un contacto táctil y visual permanente con el patrimonio vegetal del sitio.




